La casa de Miguel estaba casi terminado este fin de semana, con una última capa de yeso fino subiendo. Las ventanas se encuentran, las puertas sobre sus goznes, y Miguel casi el orgulloso propietario de una casa hecha a mano. Repleta de frescos en la pared, esta pequeña obra de arte puede estar aquí en un siglo como una reliquia de nuestra historia, testimonio de la ética de la colaboración, de una comunidad local, nacional e internacional que se unen para ayudar a un hombre a lograr sus aspiraciones.
Usted puede leer otra perspectiva sobre el taller aquí 'buena idea, buena gente, buen lugar, buena causa' in Arquitectura y Territoro por participante Elena Mayorga Marnich.